Esta entrada contiene SPOILERS
Tim Schafer no es un cualquiera dentro de la industria del videojuego y para los que tenemos ya unos años, es sin duda alguien a quien no perder el rastro. De LucasArts (ahora Lucasfilm Games), pasó a fundar Double Fine en el año 2000; estudio que pasó a formar parte de XBOX en 2019.
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| Yo pensaba que en Keeper iba a manejar a un faro... |
Tim Schafer trabajó en aventuras tan míticas como Maniac Mansion o Monkey Island 1 y 2. Pero no fue hasta un poco más tarde cuando tuvo oportunidad de liderar proyectos del calibre de Day of the Tentacle o Grim Fandango.
Me encantan Grim Fandando y Day of the Tentacle (¿a quién no?). Pero creo que ahí estuvo el prime de Tim Schafer; porque lo que ha ido viniendo después ha estado principalmente entre pasable y correcto (que viene a ser lo mismo). No digo que haya hecho malos juegos después de LucasArts. Simplemente que son títulos que no van a marcar a una generación como sí hicieron sus 2 grandes aventuras gráficas.
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| y sí, al principio sí pareces un faro |
Aquí en el blog hemos compartido algunas como Costume Quest 2, Full Throttle y una mención especial para mi preferido de Double Fine (si no contamos las remasterizaciones de los clásicos de LucasArts): Psychonauts 2. No me gustó Brutal Legend, ni Broken Age y su último lanzamiento Kiln, tampoco es para mí.
Cuando vi Keeper, sabía que no iba a ser nada memorable; pero como tengo un mes de Game Pass, decidí darle una oportunidad. Una vez que empecé, consulté su duración y me podía permitir dedicarle las 4h que dura la aventura. Que haya terminado Keeper justo después de la última entrada, donde decía que declaraba la guerra a los pelijuegos, os enseña lo poco que vale mi palabra.
Pero no se puede empezar a hablar de mecánicas sin tener en cuenta el aspecto más importante, y por el que para muchos, Keeper merece la pena ser jugado: su apartado artístico.
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| No todo es luz y color en Keeper. Algo oscuro se esconde... |
Es tal el nivel de fantasía que hay en el juego, que me pregunto si exceso de fantasía es quizás una señal de no tener mucho más que ofrecer. De ahí que considere a Keeper una experiencia visual más que un videojuego. Es cierto que tienes que mover al personaje; pero la mayor parte del tiempo esos movimientos son lentos y una excusa para que mantengas el mando en tus manos.
He tomado muchas capturas de Keeper. El juego llena tu pantalla de colores, luces y fantasía. También hay momentos de sombras y oscuridad; hay pequeños biomas que dan variedad a los diferentes capítulos del juego.
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| ¡Qué bonito! |
La historia
¿De verdad tengo que escribir sobre la historia? Pfff... A ver, eres un faro, aquí no hay demasiados culebrones. El mundo está siendo consumido por una criatura parasitaria que está echando raíces por doquier. Por algún motivo, sabes que tienes que llegar a la montaña (una especie de Ojo de Sauron miope). Por el camino conoces a un pájaro verde que te ayudará a enfrentarte a las sombras y dificultades que vas encontrando (que a nivel jugable son nulas).
Pero no sólo serás un faro. También serás un barco, una lente rodante o un pájaro/barco. Llegar a la montaña y fusionarte con ella es lo que permitirá acabar con la oscuridad.
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| Faro y Montaña a punto de fusionarse |
En la última parte del juego, tengo que reconocer que empecé a pensar que a esta gente de Double Fine se le había ido un poco de las manos la fantasía. No es por nada, si no porque te llevas un rato viajando por una especie de túnel del tiempo psicodélico que no encuentro forma de encajarlo con el resto del juego.
Y después de escribir todo esto; me doy cuenta de dos cosas: lo difícil que debe de ser aportar algo nuevo a la industria y lo fácil que es criticar :)










